Síndrome postvacacional

Regreso a la rutina tras el descanso: desafíos emocionales asociados y cómo afrontarlos lo mejor posible

Si te hablan de esa sensación agridulce que te recorre el cuerpo cuando se acaban las vacaciones y la desconexión, cuándo se deja atrás la playa y se vuelve al trabajo o a los estudios... ¿la reconoces?

No te preocupes, ¡estamos aquí para desentrañar ese misterio emocional y brindarte herramientas para enfrentarlo con éxito!

Imagina ésto: has estado deleitándote con días llenos de sol y risas con tus seres queridos, días despreocupados, lejos del ajetreo y en conexión contigo. Pero al volver, una sensación de melancolía te rodea como una manta, un extraño sentimiento de apatía y tristeza se instala en tí. Estás experimentando el famoso "síndrome post vacacional". Los síntomas que se presentan pueden variar, desde fatiga persistente, irritabilidad, dificultad para concentrarte hasta cambios en el apetito, descontrol en el sueño e incluso ansiedad ¿Te suena familiar?

¡Te explicamos porque nos sucede esto a los seres humanos! Esta sensación puede estar relacionada con la pérdida de la novedad y la excitación que experimentamos durante las vacaciones. Nuestra mente se adapta a los momentos placenteros, y cuando volvemos a la rutina, puede costarnos reajustarnos a la monotonía. Además, puede que estemos extrañando la sensación de libertad y relajación que teníamos durante esos días.

La respuesta de ésta transición mental la encontramos adentramos en nuestro cerebro dónde el funcionamiento neuronal ha estado modificándose. Nuestra mente se baña en endorfinas y dopamina, los neurotransmisores asociados con el placer, la felicidad y el bienestar. La liberación aumentada de estos neurotransmisores puede generar sensaciones de euforia y relajación durante las vacaciones. Pero cuando regresamos a la rutina, esos niveles disminuyen, lo que puede llevar a sentirte con un ánimo bajo. Además, nuestro cerebro se ha acostumbrado al ritmo relajado, por lo que el cambio brusco facilita un desequilibrio emocional. Pensemos en nuestro cerebro como el motor de un vehiculo en marcha, las exigencias no son las mismas en una bajada que en una subida, y el regreso a la rutina es la subida, las demandas cognitivas aumentan y las emociones pueden ser más variadas.

¡Alerta! Estos cambios no significan que no estemos agusto con nuestra rutina. A nivel cognitivo, este cambio también puede estar acompañado del arte del autocuestionamiento y la insatisfacción.

No es raro que, al regresar a la rutina, nos planteemos preguntas profundas sobre nuestro futuro y propósito. Preguntas como "¿estoy en el camino correcto?", "¿estoy satisfecho con mi vida actual?" pueden surgir de la nada. A veces, el regreso al trabajo actúa como una lupa que pone de relieve lo que nos inquieta o insatisface en nuestras vidas.

El cuestionamiento vital o la reflexión profunda sobre el sentido de la vida y las metas personales después de un período de descanso, como las vacaciones, es un fenómeno intrigante y relevante en la psicología. A menudo, el retorno a la rutina diaria puede hacer que las personas evalúemos la satisfacción con nuestra situación actual y consideremos si estamos en el camino correcto hacia nuestros objetivos.

Entonces, ¿Cómo lo combatimos? 3 objetivos y distintas estrategias:

Los objetivos:

  • Ajustando el sistema de recompensa
  • Cambiando la Red de Atención y Control Emocional
  • Adaptándonos a la Rutina

Las estrategias:

  • Despídete a lo Grande: Antes de partir, organiza una actividad divertida para tu regreso. Puede ser una cena con amigos o una película en casa. Esto le dará a tu mente algo que esperar.
  • Planifica tu Regreso: Antes de finalizar tus vacaciones, dedica un tiempo a planificar cómo te reintegrarás a tus actividades diarias. Esto puede ayudar a aliviar la ansiedad del regreso.
  • Sigue una Rutina Gradual: En lugar de sumergirte de pleno en el trabajo, toma unos días para ajustarte. Empieza por tareas más ligeras antes de sumergirte en las responsabilidades más demandantes.
  • Mantén la Flexibilidad: Intenta no ser demasiado rígido contigo mismo durante los primeros días de regreso. Ajusta gradualmente tus horarios y responsabilidades para evitar sentirte abrumado.
  • Rescata los Recuerdos: Revive los momentos felices de tus vacaciones. ¡Lasfotos y los recuerdos pueden mantenerte en un estado mental positivo!
  • Establece Nuevas Metas: Fija objetivos emocionantes para después de las vacaciones. Esto puede darle a tu cerebro una razón para sentirse motivado y entusiasmado.
  • Encuentra Momentos de Placer: Identifica actividades que te brinden alegría en tu rutina diaria. Podría ser leer un libro, hacer ejercicio o simplemente disfrutar de una taza de té caliente.
  • Socializa: Mantén el contacto con amigos y colegas. Compartir experiencias y hablar sobre tus vacaciones puede ayudarte a mantener viva la sensación de conexión y alegría.
  • Practica la Atención Plena: La meditación y la atención plena pueden ser útiles para reducir la sensación de agobio y ayudarte a vivir el momento presente.

Y... Para afrontar el autocuestionamiento:

  • Sintoniza tus Logros: Haz un inventario de tus éxitos y logros, tanto grandes como pequeños. Esto te recordará cuánto has avanzado y te ayudará a enfocarte en el progreso.
  • Medita sobre tus Pasiones: Reflexiona sobre lo que realmente te apasiona en tu vida y trabajo. A veces, una pequeña chispa de pasión puede avivar la satisfacción general.
  • Establece Metas Alcanzables: Divide tus objetivos en pasos más pequeños y alcanzables. Al lograrlos, experimentarás una sensación de logro que contrarrestará la insatisfacción.
  • Practica el Autocuidado: Dedicar tiempo a cuidarte a ti mismo, tanto física como mentalmente, puede ayudarte a afrontar los desafíos emocionales con mayor resistencia. Pregúntate qué te hace sentir mejor.

Es importante recordar que el síndrome postvacacional es una reacción temporal a la transición entre períodos de descanso y la rutina diaria. Brindarse a uno mismo paciencia y comprensión es esencial mientras el cerebro se adapta y vuelve a encontrar su equilibrio.

Así que recuerda, el regreso al trabajo después del descanso puede ser una montaña rusa emocional, pero también es una oportunidad para reflexionar y crecer. Al replantear nuestro futuro, enfocarnos en nuestras pasiones y practicar el autocuidado, podemos convertir el desafío en un trampolín hacia una vida más satisfactoria y significativa. ¡saltemos con valentía!

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